


Para los E'ñepa todo lo que existe fue creado por Mareoka: el fuego, el agua, el sol, el día, la noche, las plantas y los animales. Mareoka les enseñó cómo hacer chinchorros, cerbatanas, arcos, flechas y cestas. También les enseñó a tocar la flauta y a cantar. Un día, Mareoka les preguntó a cada uno de ellos: ¿Qué quieres ser? ¿Quieres ser gente? ¿Quieres ser venado, caimán, cachicamo, mono, tortuga o pájaro? Cada quién escogía. Los que optaron por una apariencia animal siguieron siendo e’ñepa. Por eso, los e'ñepa no comen los animales que consideran ancestros suyos.
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Los habitantes originales del Alto Cuchivero, que muchos conocen como panare, se llaman a sí mismos e’ñepa. Llaman también así a los indígenas de otras etnias, excepto a los Hoti, a quienes llaman onwá. Hablan una lengua que pertenece a la familia caribe.
En la actualidad, los e’ñepa habitan la región de la margen derecha del curso medio del Orinoco, en el distrito Cedeño del Estado Bolívar. También existen poblados e'ñepa al sur, en los límites con el Estado Amazonas.
Entre los e’ñepa, una persona suele sobresalir por su edad, experiencia y sabiduría, sin que esto signifique privilegios especiales. No tiene poder político por encima de los demás individuos de su sexo. La autoridad individual es sumamente débil y no traspasa los límites de la comunidad, existiendo muy pocas situaciones de conflicto.
Los e’ñepa practican la agricultura, siendo la yuca amarga su cultivo principal. Caza y pesca son fundamentales en su economía. Antes de la introducción de las armas de fuego, usaban lanzas para cazar animales de cierto tamaño, como la danta y el venado.
Pescan con barbasco, vegetal que adormece los peces, y usan también hilo de nylon y anzuelos que compran a los criollos. Recolectan miel y frutos de algunas palmas, como el moriche y el pijiguao, y algunas especies de hormigas y gusanos de palma comestibles.
Aunque la cestería es un oficio tradicional, en los años sesenta adoptaron modelos de la cestería Ye'kuana, lo que les permitió avances técnicos y una representación gráfica desconocida hasta ese momento por los e’ñepa.
Luego de algunos años, se liberaron de las convenciones Ye'kuana creando una cestería que representa una nueva actitud estética. Sus diseños permanentemente innovadores ha facilitado la creación de una iconografía cuyo énfasis está puesto en una mayor precisión en los detalles. El uso de ciertas formas de perspectiva rompe con el tradicional perfil plano de la cestería ye'kuana, haciendo de la guapa su medio de expresión artística más elaborado.
Los e’ñepa acostumbran pintarse el cuerpo, para lo cual tallan sellos de madera con los más variados diseños, formas y tamaños. Esta práctica se realiza durante toda la vida. A los niños se les pintan manos y pies.
Los jóvenes utilizan diseños geométricos con los que se cubren todo el cuerpo. Los sellos de madera se impregnan con un sustancia colorante hecha a base de onoto y grasa animal, que produce una tonalidad rojiza. También usan el negro humo que se mantiene sobre la piel durante varios días.
Tejen chinchorros en sencillos telares horizontales de forma oval. Su atuendo habitual es el guayuco de algodón teñido de rojo con onoto. La tela se pasa entre las piernas y se amarra por la cintura con una correa hecha de cabello. En cada extremo se balancean unas borlas, que cuelgan en la parte trasera del cuerpo.
Los jóvenes usan bandas de algodón tejido alrededor del pecho y la espalda. A diferencia de otras etnias de la región, que prefieren usar ropa de estilo europeo cuando visitan las poblaciones criollas, los e’ñepa usan con gusto su atuendo tradicional.
Referencias
Paul Henley y Marie-Claude Mattéi-Müller, Wapa. La Comercialización de artesanía indígena y su innovación artística, Litografía Tecnocolor, Caracas, 1978.
Marie-Claude Mattéi-Müller, Diccionario Ilustrado Panare - Español Español - Panare: Un aporte al estudio de los Panare - E’ñepa, Comisión Nacional Quinto Centenario, Caracas, 1994.
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