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Túpana, el Creador, descendió del mundo celeste, para sacar a los hombres de las entrañas de la tierra. Cuando vio que eran enanos, sopló a través de una hoja de tabaco y los hizo grandes. Entonces, les enseñó a sobrevivir. Ellos no le agradecieron y trataron de matarlo. Por eso, Túpana creó a la diosa Yopinai, que le dio a las mujeres el poder de esclavizar a los hombres.




puinave

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Los puinave son una etnia minoritaria. No se sabe muy bien cuándo ni por cuales rutas llegaron a Venezuela, provenientes de la región del Inírida en Colombia, para establecerse en las inmediaciones de Guasuriapana y San Fernando de Atabapo.

No se ha determinado con claridad el origen de la lengua puinave. Algunos autores la consideran una lengua independiente, mientras otros piensan que constituye el sustrato común de varias lenguas, o le encuentran correspondencias con el tucano y el macú.

En el pasado, sus aldeas eran provisionales, pues se desplazaban de continuo dentro del territorio tribal. Hoy en día, han adoptado la vivienda estable al estilo criollo, de planta cuadrada, techo de dos aguas y paredes de bahareque. Cada aldea y su territorio pertenecen al grupo que la habita.

Se ha ido perdiendo también su rica tradición religiosa. Para la celebración del ritual Yurupary, que incluía una flagelación, fabricaban unos látigos hechos con una vara flexible, a cuyos extremos pegaban con peramán una cuerda de curagua. Este rito requería de una laboriosa preparación y un amplio abastecimiento de comida y bebida, como el pai, elaborado con casabe y ñame fermentados, o el yaraque, hecho con casabe y agua.

Como otros grupos étnicos de la región, los puinave practican la agricultura de tala y quema, hecha de acuerdo con los períodos de sequía y lluvia, reduciendo al mínimo los desequilibrios ecológicos. Aunque la yuca amarga es el cultivo principal, en los conucos siembran productos secundarios.

Para no agotar la fertilidad del suelo, las tierras son ocupadas sólo unos pocos años y luego se abandonan. Al no usar cercas ni otras divisorias, la selva recupera lentamente su territorio, devolviendo a la tierra sus nutrientes. La producción agrícola se destina al autoconsumo y eventualmente a la venta. Una mujer puede producir, trabajando intensamente durante un mes, cuarenta mapires de mañoco para vender.

La pesca se realiza durante todo el año. En la estación seca se hace en caños de poca profundidad, utilizando anzuelos, arpones, arco y flechas. En el período lluvioso, que requiere mayor eficiencia, usan ingeniosas trampas, nasas y cacures tejidos, que colocan en la boca de los caños y rebalses. El uso del barbasco y otras plantas que adormecen a los peces es una actividad festiva en la que también intervienen las mujeres y los niños.

La cacería ribereña se practica en algunas épocas del año para atrapar lapas y picures. Para cazar, usan cerbatanas a las que acoplan una mira hecha con el colmillo de algún animal. Envenenan los dardos con curare, que guardan con cuidado en pequeños recipientes de barro que no deben ser vistos por extraños. También cazan con escopetas, lo que les hace depender de las municiones compradas a los criollos.

La solidaridad caracteriza muchas actividades de subsistencia puinave. Los excedentes de la caza y la pesca son compartidos para satisfacer equitativamente las necesidades de alimentación del grupo. Pero la adopción de actividades económicas no tradicionales ha modificado estos principios de solidaridad y ayuda mutua.

En este proceso ha incidido el sistema de "avances" introducido por los comerciantes dedicados a actividades extractivas. A manera de crédito, anticipan mercancías a los indígenas, que éstos pagan con el trabajo de extracción. Este sistema derrumba la economía indígena. Rompe las relaciones de intercambio interétnico, modifica el tiempo y calendario tradicional del trabajo, a la vez que sobrexplota al hombre y los recursos naturales.

Por su apariencia personal, indumentaria y manejo del castellano, los puinave se asemejan a los criollos del Apure, Bolívar o Amazonas, regiones donde la interacción cultural entre criollos e indígenas ha sido intensa. Los hombres, sin excepción, usan camisa y pantalón, y las mujeres, vestidos de algodón de colores.

Muchos de sus objetos domésticos son también de procedencia criolla. El chinchorro es quizá su utensilio doméstico más importante. Se teje con fibras de moriche o cumare en telares rústicos, en los que también se fabrican bandas tejidas para cargar niños.

Aunque la cerámica tradicional ha sido casi por completo sustituida por envases de plástico y aluminio, todavía es posible encontrar algunas ollas antiguas de cerámica hermosamente pintadas con motivos antropomorfos y zoomorfos. También tallan en madera bancos o taburetes que destinan a la venta.





Referencias

G. Triana, "Efectos del contacto en la adaptación y patrones de subsistencia tradicionales: los puinave del Inírida", Boletín de Antropología 5, Medellín, 1983.

Otto Zerries, "Algunas Noticias Etnológicas Acerca de los Indígenas Puinave", Boletín Indigenista Venezolano, 9 (1 - 4), Caracas, 1964/65.

Theodor Koch-Grünberg, Del Roraima al Orinoco, Tomos I, II, III, Banco Central de Venezuela, Caracas,1981.